Si lanzas mil millones de dólares americanos en piezas de repuesto a la Estación Espacial Internacional, vas a poder sostener el puesto de avanzada orbital de la Tierra a lo largo de otra década. Mande ciertos dispositivos de impresión 3D y también invierta en la capacidad de edificar todo cuanto necesite en el espacio: piezas de estaciones espaciales, herramientas de astronauta, satélites e inclusive naves espaciales.

Un primer paso cara las factorías espaciales podría venir de la reciente selección por la parte de la NASA de la propuesta de una start-up estadounidense de edificar una impresora 3D para la estación espacial. Tal tecnología de impresión podría edificar cualquier número de objetos, capa por capa, basándose en diseños cargados desde el control de misión. Los astronautas solo precisarían material de base, como plástico o bien metal, para fabricar nuevas herramientas o bien piezas de repuesto sobre la marcha.

“Cuando se rompe una herramienta, en el peor caso, el equipo de la estación espacial llama a Houston y dice: “Envíenos un fichero CAD (diseño asistido por computadora) de esa herramienta”, y van a poder imprimirla en 3D”, afirmó Jason Dunn, directivo de tecnología y cofundador de Made in Space, Inc. “Idealmente, un día van a poder diseñarlo mismos.”

Made in Space brotó de Singularity University, una escuela de creación de empresas destinada a solucionar los mayores inconvenientes del planeta. Escogió situarse en el Parque de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, cerca de Silicon Valley.

Los creadores estiman que imprimir partes en el espacio podría reducir la masa estructural de los objetos en cuando menos un treinta por ciento, por el hecho de que los objetos no precisarían subsistir a la gravedad de la Tierra o bien a las fuerzas G extremas del lanzamiento en órbita a bordo de un cohete.

“Nuestro objetivo en un largo plazo para la impresión en 3D es edificar naves espaciales que funcionen”, afirmó Dunn a InnovationNewsDaily. “Un Cubesat (satélite en miniatura) podría construirse con la máquina que estamos diseñando para la estación espacial en el futuro próximo.”

Primeramente, la compañía debe crear una impresora 3D que funcione bien en las condiciones de espacio supuestamente ingrávidas. Empleó fondos de la NASA para probar un prototipo y múltiples impresoras 3D comerciales a lo largo de 2 horas de inmersiones en aeroplanos que simulaban microgravedad. Semejantes tiradas de impresión llevaron a la primera herramienta del planeta – una pequeña llave – nunca impresa en gravedad parcial.

Las pruebas por último persuadieron a Dunn y a su equipo de que usaran su diseño de impresora adaptada. Planean concentrarse en una impresora de extrusión capaz de edificar objetos desde polímeros plásticos, mas afirman que la impresora aún podría fabricar un elevado número de los mil millones de dólares americanos de piezas de repuesto de la estación espacial.

“Pensamos que una tercera parte de esas piezas podrían construirse con la máquina que estamos edificando ya”, explicó Dunn. “Empezamos con polímeros pues están basados en extrusión, y en ciertos casos estamos empezando a generar nuestros polímeros calificados para el espacio.”

La propuesta de Investigación Renovadora para Pequeñas Empresas de la compañía -presentada así como Arkyd Astronautics, Inc. y NanoRacks, LLC- hace que el proyecto sea seleccionable para percibir hasta dólares americanos 125,000 en fondos de la NASA en algún instante del próximo año. Si todo va bien con las próximas pruebas de vuelo parabólico y suborbital, Made in Space podría ver su primera impresora 3D llegar a la estación espacial en dos mil catorce.